lunes, 7 de abril de 2008

Reflexiones sobre el Sacerdocio Cristiano


Un Sacerdocio Nuevo:
según el Maestro de Galilea, según Melquisedec.
"Dios susurra un nuevo sacerdocio"

"yo soy el Pan de Vida" - Jesús de Nazaret -
“Todo lo que una persona puede imaginar
otras podrán hacerlo realidad” - Julio Verne -

“ Lo que te prohíben eso eres tú” - Alejandro Jodorowsky -


En la Catedral de San Bavón, en la bellísima Ciudad de Gante, se encuentra el famoso “Políptico de Gante” o la “Adoración del Cordero Místico, rico cofre pictórico que hace honor a dicha Ciudad. Los hermanos Van Eyck, Humberto y Juan; pintaron en la tabla central, al lado de Jesús-Dios, a San Juan Bautista como símbolo del último profeta del Antiguo Testamento y a María de Nazaret como la persona que nos introduce en el Nuevo Testamento. Introducirnos en el Nuevo Testamento es llevarnos a un Mundo Nuevo, a una Nueva Vida. Es la Mujer la encargada de esta tarea. En el Sacerdocio Nuevo también será la Mujer la encargada de introducirnos, de llevarnos firmemente asidos de su mano para no perdernos. Un Sacerdocio que nos remite al Maestro de Nazaret y el grupo que le seguía. Un Sacerdocio donde Jesús es ungido por una mujer y, puesta ella como ejemplo por el mismo Maestro, delante de varones recelosos en medio de un banquete. A veces nos empeñamos en conservar y promocionar estructuras que no tienen nada que ver con el Evangelio, no son cristianas.
La Virgen María en el cuadro de los Hermanos Van Eyck, la “Adoración del Cordero Místico”

Cuatro reflexiones previas:

1.- Hay muchas formas de Sacerdocio
Entre los cristianos hay muchas maneras de entender el sacerdocio. La mayoría de ellas heredadas y contaminadas del sacerdocio pagano, muy lejos del Sacerdocio de Cristo.

2.- Si somos cristianos, si nos llamamos seguidores de Jesús…
Sería bueno que nos fijáramos en el Sacerdocio de Cristo. Ese sacerdocio es el que debemos desear y hacia el que debemos avanzar como una necesidad apremiante.

3.- Revisar nuestro pensamiento, tanto hombres como mujeres.
Las mujeres que dicen “no al sacerdocio de la mujer” ¿Es pensamiento de ellas o es repetición y eco de lo que les dicen los sacerdotes? A base de tanto decirnos no, no, no… terminamos por creer que ése es nuestro deseo. Unas no se sentirán llamadas a ejercer este ministerio, otras por el contrario sentirán la llamada de Dios al sacerdocio que insiste con fuerza en su corazón.

4.- El desprecio por la riqueza de la mujer en determinadas funciones eclesiales ha empobrecido espiritual y socialmente a la Iglesia.
También en otras dimensiones.
La Cultura Patriarcal es desechada y puesta en tela de juicio por Jesús de Nazaret.

Tanto el sacerdocio masculino como el femenino si queremos que sea al estilo de Cristo debemos avanzar en el pensamiento y acercarnos a la “Carta a los Hebreos” quizá así aprenderemos cual es el sacerdocio auténtico para cristianos y cristianas. En ese sacerdocio, el de Cristo, el auténtico para los cristianos, estamos hombres y mujeres incluidos. “Ya no somos nosotras, es Cristo quien vive en nosotras”. Cada una de nosotras representamos a Cristo. Cristo es nuestra esperanza.



Reverenda Ulla Momberg. Mujer sacerdote de la Iglesia Anglicana y miembro activo de una asociación en pro de las mujeres para acceder al sacerdocio.
En algunas iglesias cristianas como en Inglaterra, Alemania y Estados Unidos, las mujeres desempeñan las funciones sacerdotales e incluso episcopales, al contrario que en la católica.

El sacerdocio natural, el que Dios da por vocación, no por ley humana es el sacerdocio de mayor categoría y hacia el nos encaminamos.

“Jesús, al que se refiere todo esto, pertenecía a una tribu de la que nadie sirvió jamás al altar”
(Hebreos 7, 13)

Jesús de Nazaret nunca fue sacerdote judío según la Ley, no pertenecía a la tribu de Leví ni a la de Aarón por tanto “no podía ser sacerdote según la Ley”.

Igual que Él hace dos mil años, hoy las mujeres tampoco pueden ser sacerdotes “según la Ley” en pleno siglo XXI. Nada ha cambiado en este tema. Tampoco los que seguían al Maestro más de cerca formando su círculo íntimo, los Apóstoles, eran sacerdotes. Es más Jesús mantuvo un enfrentamiento continuo con los sacerdotes de su tiempo y el templo. Al final de su vida son los sacerdotes quienes piden para él la condena a muerte. En la actualidad sigue siendo un sacerdocio de hombres y nada se tiene en cuenta lo que Dios-Amor susurra a cada persona. A pesar de todo, algunas mujeres sienten la vocación de ejercer este ministerio porque Dios así se lo hace saber.

El sacerdocio de Jesús se lo otorga el mismo Dios por llamada personal: Consagrado a bendecir la humanidad, a ensalzar la Creación, a salvar la humanidad. Así en la mujer llamada al sacerdocio, es una llamada personal para bendecir toda la Creación para salvarla dándole a conocer el Dios-Amor, inmensamente enamorado de cada Ser Humano, admirado de la belleza de todo lo creado. Es una llamada a extender la fraternidad entre los seres humanos pues Cristo fue el primero en hacerse y hacernos hermanos. Es trabajar por construir un mundo mejor, una tierra y un cielo nuevo. No basta con decir que también ella es sacerdote como Jesús, lo sabemos y nos sentimos orgullosas de un sacerdocio como el del Maestro. Además hay que reconocerlo y respetarla cuando desean ejercerlo. Son muchos siglos escondiendo ese sacerdocio que el AMOR nos regala que hoy somos incapaces de distinguirlo. Mucho menos que otros lo reconozcan.

Arruinar la vocación de una persona entra en el ámbito del pecado pues es oponerse y desbaratar los planes de Dios. La ternura de Dios nos arropa con la vocación que nos da a cada uno. Desbaratarla es despojarnos de su ternura, es desnudarnos de la misericordia de Dios. La soberbia, producto de la ignorancia, del no conocer el Amor de Dios, es un impedimento para comprender y avanzar en el Sacerdocio de Cristo. En la “Carta a los Hebreos” leemos:

“… Os habéis vuelto torpes de oídos. Pues los que después de tanto tiempo debíais ser maestros, necesitáis que alguien de nuevo os enseñe los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y os habéis vuelto tales, que tenéis necesidad de leche en vez de manjares sólidos. Pues todo el que se alimenta de leche no es capaz de entender la doctrina de la justicia…”
(Hebreos 5, 11-13)

Los sacerdotes ordenados según la Ley (en otro tiempo la de Moisés, hoy la de Roma) también están llamados a este sacerdocio mucho más elevado y permanente pues lo que otorgan los hombres perece, lo que otorga Dios permanece, viene del AMOR. El sacerdocio según la Ley muere dice el Nuevo Testamento, el que Dios otorga vivirá por siempre. Unos y otros (hombres y mujeres) sería necesario que evolucionáramos en el pensamiento y forma externa del sacerdocio actual.

Los sacerdotes de hoy, según la Ley, nos dice la “Carta a los Hebreos” que son pecadores y débiles pero el sacerdocio de Cristo que es santo alcanza y santifica a todos. Se puede pensar que estos sacerdotes según la Ley de los que habla la carta son exclusivamente los judíos pero no, la Carta a los Hebreos contiene palabras proféticas, su continuación está en el actual sacerdocio ordenado, heredado y contaminado del sacerdocio: judío, griego, romano…, pagano. Todavía voy a iglesias donde el Sagrario está cubierto por un velo en recuerdo del “Santo de los Santos”, el tabernáculo del templo de Jerusalén. En otras el Sagrario está separado por un tabique con cristal, me recuerda un nicho funerario y a un dios de muertos en lugar de vivos. En otras los escalones y barandillas simbolizan la separación entre lo profano y lo sagrado… Todo ello propio del templo judío y de un sacerdocio que perpetúa sus costumbres sin tener presente el gran avance de lo CRISTIANO, mucho más humano y justo, por tanto más en acorde con Dios-Amor.

El sacerdocio actual es un sacerdocio caduco, poco recuerda al sacerdocio de Jesús por más pretextos que inventemos o textos que apliquemos.

En el Sacerdocio de Cristo, el altar de Cristo es una Mesa para compartir y celebrar toda la Comunidad, hombre y mujer. El altar de Cristo es una cruz donde tantos hombres y mujeres son torturados y mueren, una cama hospitalaria donde sufren día a día, una iglesia doméstica, un lugar dónde un hombre o una mujer eleven una plegaria. El altar de Cristo es la gloria de la humanidad caminando hacia la plenitud de la vida. Banquete festivo, sufrimiento compartido y en lucha por paliarlo o abolirlo y gozo pleno en el abrazo amoroso del Amor de entre los Amores, más grande que ninguno.

Aún así no pensemos que no existen sacerdotes según Cristo, según Melquisedec, ¡claro que sí! pero la forma, “según la Ley”, y la discriminación que origina esta forma hace que ese sacerdocio se aleje de Cristo y por tanto del sacerdocio de Dios. Se aleja del sacerdocio de la Nueva Alianza, ya lo dice la “Carta a los Hebreos”:

“Con esto se cancela la disposición anterior, que resultó insuficiente e ineficaz: pues la Ley no trajo nada definitivo. Y al mismo tiempo se nos abre una esperanza mucho mejor: la de tener acceso a Dios”.
(Hebreos 7, 17-19)

“Jesús fue designado para un culto superior, en cuanto es mediador de una Alianza mejor y que promete mejores beneficios”
(Hebreos 8,6)

“Volver a Nacer” le dijo Jesús a un doctor en la Ley, Nicodemo. Aplicado al sacerdocio; volver a construir un nuevo sacerdocio donde Hombre y Mujer bendigan lo creado, juntos, como en un principio. Así Dios lo quiere pues a los dos pone en su corazón la semilla de avanzar la Humanidad caminando “en Dios-Amor”.

San Pablo en su Carta a los Corintios (13, 5-9) nos dice:

“Examinaos para ver si permanecéis en la fe. Poneos a prueba vosotros mismos ¿No reconocéis que Cristo Jesús está en vosotros?
Pido a Dios que no hagáis mal alguno, no para quedar bien yo, sino con vosotros, para que hagáis el bien aún si con esto quedo yo en mal lugar. Pues no tenemos poder alguno contra la verdad, sino a favor de ella…"

La verdad es que Cristo Jesús vive en nosotras y por medio de su gracia lo dejamos ver. La verdad nos hace libres para proclamar lo que somos y sentimos, para proclamar el Reino de Dios. Pablo dice que Dios le da autoridad para “construir” no para destruir. Destruir la vocación que Dios pone en nuestro corazón no es autoridad que venga de Dios y sí del poder mundano, soberbio y excluyente. Somos débiles pero vivimos con Cristo de la fuerza de Dios y la fuerza de Dios actúa mejor dónde hay debilidad.

¿Sois cristianos? Nosotras también
¿Sois hijos de Dios? Nosotras también
¿Sois ministros de Cristo? Nosotras más, y no es soberbia aunque no lo creáis. Somos cristianas y ministros de Cristo como Pablo afirmaba, enfadado y cansado de humillaciones por parte de sus hermanos hebreos que se creían superiores. Pablo es ministro de Cristo, así Dios se lo hace saber. Nosotras somos ministros de Cristo, Dios nos lo hace saber y muchos de los argumentos que utiliza Pablo de Tarso son válidos para traerlos a colación. Podríamos seguir hablando como lo hizo Pablo de todos los sufrimientos que pasó por Cristo. A nosotras en eso nadie nos gana. No creéis lo que decimos porque no reconocéis a Dios en nosotras. Si de veras amarais a Dios lo veríais en nosotras. Venimos de Dios y Dios nos envía.

Jesús de Nazaret en sus encuentros con ciegos, paralíticos, diversidad de enfermos… solía preguntar ¿Qué quieres? A la mujer Siro-Fenicia o Cananea la dice: “Sea como tú quieres”

Los padres cuando sus hijos van siendo mayores también les preguntan: ¿Qué quieres ser en la vida? ¿Qué te gustaría estudiar? ¿Qué trabajo te gustaría desarrollar a lo largo de tu vida?

Si esto es así en la vida cotidiana ¿Cómo lo eludimos en la Comunidad Eclesial?

También en nuestra Iglesia debemos preguntar a la Mujer: ¿Qué quieres? y, Sea como tú quieres. Sólo así respetaremos su dignidad.

Mirando a Cristo encontramos las respuestas a nuestras dudas y dilemas.

Mucha polémica suscita el tema y estamos estancados sin avanzar. Cuando nos aferramos (los varones) a un “servir” centrado en el poder y lo que deriva de el: primeros puestos, prestigio social y eclesial, fama, boato, influencia política, dinero… estamos dando la espalda al Evangelio, no servimos al Evangelio. Las mujeres que miramos este tipo de sacerdocio, tampoco termina de gustarnos. Los demás, la sociedad actual, no le atrae nada y se vuelve en contra. Sacerdotes sí, ¡claro que queremos serlo!, hombres y mujeres. Dios lo pone en nuestro corazón. Si además el Maestro de Galilea constituye, a la mujer, en “Apóstol de Apóstoles” con aquel:

“Ve y dile a mis hermanos…”


Mandato que sigue resonando con mucha más fuerza y necesidad de cumplirlo en la actualidad. No podemos eludir la función de bendecir y acompañar a la Humanidad en su caminar “en Dios-Amor”. Por otro lado la función de preparar la Mesa, amasar el pan, bajar a la bodega, entrar en la despensa, escanciar el vino, repartir el pan para que a nadie falte… estamos muy acostumbradas a realizarlo durante milenios, es algo habitual entre las funciones de la mujer que la sociedad patriarcal le otorgó. En privado y en público, María de Nazaret en aquella boda de Caná lo hizo en un lugar público. Y si hablamos en sentido místico la Mujer sabe mucho de ésos menesteres. La Mesa siempre ha sido asunto de las mujeres. Debemos recuperar una función olvidada, la de APÓSTOLES, como lo fue aquella Samaritana enviada por el mismo Maestro delante de ÉL. Como María de Magdala tan difamada a lo largo de casi dos milenios para esconder y olvidar su auténtica función, la de Apóstol.


Sacerdotes para:



Bendecir la Creación. CUIDARLA. Cantar su belleza.









Sostener la Humanidad. CUIDARLA, especialmente en los momentos más débiles








Saciar de
Pan y Vino. Que llegue a todos, que no falte a nadie.



Un sacerdocio nuevo, como el de Jesús, para un cielo y una tierra nueva, la Humanidad caminando hacia su plenitud con la mirada en el Resucitado. Un Sacerdocio para la Vida Nueva. Volver a ese sacerdocio para la eternidad como aquel de Melquisedec.
(Sal 110, 4)
La riqueza, el amor y creatividad de la mujer puede abrir nuevos caminos más en acorde con el Evangelio. Una esperanza se nos abre.

Así el sacerdocio de la mujer y el de aquellos sacerdotes, “según la Ley”, que quieran avanzar y ser Sacerdotes en Cristo. Hombre-Mujer formamos una unidad plural, diferente y muy enriquecedora que constituye el Ser Humano por excelencia.


Avancemos según Cristo y no seamos retrógrados mirando posturas y acciones antievangélicas y anticiudadanas pues vulneran la dignidad de la persona en sus principios más fundamentales. Y lo más grave se opone a los planes de Dios-Amor.


"Quién mira hacia atrás no sirve para el Reino de los Cielos”

Así se expresaba Jesús. Un hombre avanzado y en ese avance se divinizaba. El Reino de Dios, el de Jesús, necesita de hombres y mujeres osados que rompan moldes y salten murallas. Jesús lo hizo, y como vive en cada una de nosotr@s, nos pide que también lo hagamos.

No tengamos miedo en avanzar pues Dios no pide explicaciones por el pasado, nos cubre de besos y hace fiesta por querer caminar en su amor. Disfrutemos juntos, Hombres y Mujeres, de la ternura de Dios bendiciendo la Creación en todo su conjunto. Seguro que todo será mucho más gozoso.

Cristo es el “UNGIDO” y fue ungido por una mujer en un banquete exclusivo de varones. Jesús coloca a la mujer en el centro de la escena y la hace protagonista ensalzando su ejemplo. Su amor y ternura así lo mereció. Sigamos el ejemplo del Maestro para ser ungidos y poder bendecir a la humanidad dando a conocer a Dios–Amor, y respetando su voluntad sin poner murallas a la vocación de cada persona.


Se necesita “SENSIBILIDAD INTERIOR” para comprender y avanzar. Lo anticuado y viejo está próximo a desaparecer. “Vino nuevo en odres nuevos”.


Comparto el pensamiento y las palabras de Ana María Schlüter Rodés (Maestra de Za-Zen) al preguntarle por el sacerdocio de la mujer: podríamos seguir el ejemplo del Concilio de Jerusalén, cuando se trató de discernir si para ser cristiano todos tenían que pasar por la circuncisión del judaísmo. La conclusión fue que si judíos y gentiles recibían el Espíritu Santo, ¡quiénes eran los hombres para imponer la circuncisión!
Una Religión bien entendida, bien aplicada y bien actualizada eleva a la persona, la dignifica y es valiosa para los demás. Una religión mal entendida, mal aplicada y nada actualizada crea enfermos , es patológica y daña a la sociedad.
Rita Levi-Montalcini, Premio Nobel de Medicina 2005 dice:
"La religión margina a la mujer frente al hombre,
la aparta del desarrollo cognitivo"

Dicho de una forma más ruda, la hace tonta y enferma.
Durante siglos las mujeres y muchos varones luchan por cambiar el enfoque de religiones donde sólo los varones ejercen la función de dirigir con todo el dolor que causa en la mujer.
A las mujeres les diría lo que dice Fernando Urbina: "Insertar nuestro esfuerzo a la acción divina que en el silencio empuja la historia"




viernes, 8 de febrero de 2008

Tiempo Litúrgico de CUARESMA. Caminando hacia la Pascua de Resurrección



CUARESMA

"Tú, cuando ayunes, perfúmate... "
-Jesús de Nazaret-

Con la mirada puesta en el "Resucitado". Con la mirada puesta en la "Plenitud de la Humanidad".


El Tiempo Litúrgico de Cuaresma
Comienza: "Miércoles de Ceniza"

Termina: antes de la Eucaristía Vespertina de Jueves Santo (Última Cena de Jesús)

Color que la simboliza: Morado. Es el color de la Sabiduría. La que viene de Dios. La que nos humaniza. La que se basa en el AMOR.

Recuerdo Vivo: El tiempo que pasó Jesús de Nazaret en el "Desierto"

El Desierto como símbolo de soledad interior para el encuentro amoroso con la Sabiduría que nos habita, su tienda la ha plantado en medio de nuestro desierto.
El Tiempo Litúrgico de "Cuaresma" nos dice la Iglesia que es tiempo de Conversión.
Si cualquier tiempo es bueno para reconocer a Dios-Amor, la cristiandad dedica un tiempo especial llamado Cuaresma para preparar y recordarnos que nuestro caminar es Con-Dios.
Es un tiempo en el cual la ORACIÓN se reviste de meditación y reflexión, de estudio, de la Palabra Sagrada para cambiar aquello que no está en acorde con el AMOR.
Es un tiempo para mirar con detalle el Evangelio. Volver a reflexionar sobe: "El Magnificat" y "Las Bienaventuranzas". Aquello que Jesús y María de Nazaret decían y hacían.
Es un tiempo de austeridad para llamar la atención a un mundo donde unos cuantos son muy ricos y otros se mueren de hambre.
Es un tiempo para meditar y reflexionar sobre nuestra vida, la concepción que de ella tenemos y como la desarrollamos con respecto: a nosotros mismos, al prójimo y a toda la Creación. Ser más humanos al ser más con Dios. Nos vamos divinizando en la Conversión. Alegría por avanzar en nuestra madurez y así poder dar frutos.
Es un tiempo de caminar difícil pero sabiendo que al final está la alegría de la Resurrección. Caminar esperanzados, atisbando la llegada del sol. Caminar en la noche viendo ya la claridad del día. En la raya del alba.
En la conversación que Jesús mantiene con Nicodemo no le pide que ayune o se abstenga de comer ciertos alimento, como buen judío ya lo hacía, le pide "que vuelva a nacer" es decir "que cambie de mentalidad" "que avance su pensamiento y forma de vida hacia otra más justa, más generosa y más en acorde con el Amor de Dios que llega a todos".
Desde Jesús y María de Nazaret que revolucionaron y trastocaron el pensamiento a orillas del Mediterráneo; propio de una cultura patriarcal, injusta y violenta, toda la Sociedad, impregnada de la "Buena Noticia", ha luchado por ése cambio de vida, por la CONVERSIÓN auténtica hacia modos más fraternos, pacíficos y justos. Una Sociedad donde las necesidades de todos sus componentes sean atendidas. Una lucha por un cambio de paradigma: de una Cultura Patriarcal llena de violencia y pensamiento exclusivamente masculino a una Cultura más pacífica y fraterna, una Cultura basada en el AMOR. Una Cultura que dirija su mirada amorosa, detallista y reflexiva hacia las necesidades más apremiantes, hacia los Seres Humanos más necesitados. Una Cultura donde hombres y mujeres vivan en armonía, contribuyendo a enriquecer con su pensamiento y sus acciones todos los ámbitos de las Comunidades. Esta es la auténtica CONVERSIÓN la que procede del interior. Todo lo demás son pretextos y paños calientes, formas externas para desviar la atención de lo fundamental.
Acomodados como estamos en regio sillón, antiguo y bien mullido, no es fácil esta CONVERSIÓN al estilo evangélico que nos pide cambiar a una silla pequeña, sencilla y fácil de transportar para que la podamos colocar en cualquier lugar del mundo. Pero si lo pensamos detenidamente veremos que ese sillón, por valioso que sea, se quedará para un anticuario por lo pesado, grande, rico... y lo peor de todo que lo miraremos con recelo pues sólo se podrá sentar en él el patriarca, el jefe del clan. Si miramos la silla; pequeña, manejable, asequible a todos los bolsillos... veremos que es mucho más práctica y valiosa que el gran sillón. Entre un gran sillón de museo y mi silla de costura me quedo con la segunda. El primero sólo me sirve para mirarlo de lejos, la segunda me es muy útil, la uso para muchas cosas: leer, coser, orar, cuando mi hijo era muy pequeño para amamantarlo...
Quizás también nos pasa así con el pensamiento; las tradiciones, las costumbres, las normas... Por muy valiosas que sean pueden resultar obsoletas y fuera del tiempo. Algo más, pueden ser dañinas para muchas personas y contribuir a su marginación. La "Buena Noticia" es para todos. El "Reino de Dios" nos necesita a todos. La CONVERSIÓN es una llamada Universal a caminar con el Dios del Amor. En el camino, el diálogo hará que nos conozcamos mejor y podamos llegar a amarnos. El intercambio fraterno se debe construir, no se nos da hecho.
El Tiempo de Cuaresma tiempo para reflexionar sobre nuestras relaciones con Dios-Amor plasmadas en toda la Creación, lo visible y lo invisible. Y siempre, siempre con la esperanza puesta en la plenitud de la humanidad. Un Cielo y una Tierra nuevo. Un caminar avanzando hacia la divinidad desde nuestro ser humano.

sábado, 26 de enero de 2008

Relación de Jesús de Nazaret con el grupo que le seguía



La relación que establece Jesús de Nazaret con el grupo de hombres y mujeres que le acompañan en sus despalazamiento como “Maestro Itinerante”


En el tiempo de Jesús de Nazaret un Maestro Itinerante no viajaba solo, lo hacía acompañado de unos discípulos que seguían su enseñanza y estilo de vida. La vida del Discípulo y el Maestro estaba muy unida.

La novedad y lo que llamaba la atención en este Maestro y su grupo es la incorporación de las mujeres, algo insólito por lo infrecuente y llamativo. Nos dice el Evangelio que:

"Las mujeres le seguían desde el principio"
"Las mujeres estaban con él desde que empezó en Galilea"

Antes de la llegada de los varones, lo hicieron las mujeres.
Cuando ellos se incorporan al grupo, ellas, ya llevaban algún tiempo con el Maestro.

¿Qué tenía este Maestro que atraía tanto a las mujeres?
Su manera de tratarlas, el considerarlas personas, su ternura, su cercanía, su incorporación al mundo de lo público... Todo en él hacia ellas contribuía a sanarlas; sanarlas de una enfermedad social que las estigmatizaba dejándolas sin voz, sin cuerpo, anulando toda su persona. Enfermedad paralizante provocada por los varones de aquella sociedad. Las mujeres empezaron con Jesús "Anunciando el Reino"; contribuyendo, además, con sus bienes.

¿Cómo se relacionaba Jesús con el grupo?

1.- Personas a su servicio

En un principio Jesús, como cualquier Maestro Itinerante necesita personas a su servicio para extender su obra: El Reino de Dios, el Reino del Amor.
Cuando busca un puñado de hombres, tiene que ir a encontrarlos en el lugar de trabajo como si un Patrón o Empresario fuera. Medio los chantajea para intentar convencerles. Les oferta algo mucho mejor y más rentable.

“Os haré pescadores de hombres”

Aquellos varones interesados y con ganas de prosperar, ante la fama que ya precedía al Maestro de Nazaret, ante la nueva perspectiva laboral que ofrece, aceptan. Aquellos jóvenes, fogosos e impetuosos, con ganas de tragarse el mundo y hartos de lo que hacían, no lo piensan y deciden cambiar de trabajo para irse con él. En un principio son personas a su servicio.

2.- Discípulos
Estas personas que van incorporándose al grupo, Jesús sabe que necesitan formación para hablar del “Reino de Dios” y poco a poco pasan a ser Discípulos. De personas que comienzan a trabajar con él se van transformando en Discípulos que van aprendiendo, escuchando y practicando, viviendo al modo de su Maestro.

“Los llevaba aparte y los instruía”
Hombres y mujeres en amena conversación y estrecha colaboración con el Maestro de Nazaret.

3.- Compañeros-Maestros
Cuando el Maestro considera que están lo suficientemente preparados para anunciar el “Reino de Dios” y comenzar a ejercer la función de Maestr@s, avanza en la relación y los considera Compañeros.

“Envía setenta y dos para hacer lo que él hacía. Refuerza su autoestima"
"Confía en ellos y los lanza a la tarea de "Anunciar el Amor de Dios"
"Hombres y Mujeres en Misión como su Maestro"

4.- Amigos
Hacia el final del Evangelio y en una comida de despedida el Maestro declara que ya no los considera meros sirvientes, ni ayudantes, ni tampoco compañeros. Se declara “Amigo”. Les ha contado todos los secretos de su vida, todos los conocimientos sobre Dios-Amor por tanto están a la misma altura que él. El valor de la amistad, noble valor en la cultura griega de la que Jesús está al corriente.

“Ya no os llamo sirvientes, os llamo “Amigos” pues os lo he contado todo”

5.- Hermanos
No se queda muy conforme Jesús con esto de “Amigos” por muy noble y valioso que sea. La amistad nos puede parecer el valor máximo que se puede asentar en un grupo donde los lazos biológicos son diferentes. Jesús avanza más en la relación. En la cruz crea una nueva familia al margen de lo biológico. Aquel grupo de amigos pasa a ser un grupo de Herman@s . Les da a María de Nazaret, su madre, el privilegio de ser madre de todo el grupo, constituyéndolos entre ellos “Hermanos” y al mismo tiempo se hace él mismo “Hermano” de todos. Los lazos del Amor, los que Dios tiende son más fuertes que los biológicos. Aquel pequeño grupo de herman@s con una madre común, María de Nazaret, pasa a ser símbolo profético de la humanidad en sus relaciones de Hermandad. Jesús se hace hermano de tod@s.

6.- Apóstoles y "Apóstol- Maestra de sus Hermanos"
No puede haber comida de fiesta sin los postres. Jesús también reserva el postre para después de su triunfante permanencia continua por medio de la Resurrección. Aquellos herman@s testigos de su vida y obra son los encargados de continuarla. Estos hombres y mujeres pasan a ser Apóstoles. Siempre, en los grupos, nos encontramos que hay alguien que tiene cualidades para desarrollar determinadas funciones y el Maestro no lo olvida. En aquella extraña e íntima conversación con María de Magdala; la hermana de la que había expulsado demonios y restaurado la salud, incorporándola a la Comunidad por medio del grupo, recibe como una segunda vocación, una segunda llamada (recordemos que la llama por su nombre) y Le encarga una Misión especial y personal:

“Ve y dile a mis hermanos...”

El Maestro la nombra “Maestra de sus Hermanos”. Con mucha razón las primeras Comunidades Cristianas le dieron a esta ilustre mujer el título de “Apóstol entre los Apóstoles”. Título olvidado y disfrazado de insultos y acciones, muy lejos de la función que ella ejerció en la primera Comunidad Cristiana y las próximas que la siguieron.
Personas a su servicio, Discípulos, Compañeros, Amigos, Hermanos, Apóstoles, Maestra de Apóstoles. Todo un camino de aprendizaje cristiano, de aprender a amar.

Conclusión
Si miramos detenidamente la relación entre Jesús de Nazaret y el grupo que lo acompañaba, y la estructura jerárquica de nuestra Iglesia veremos que no tiene nada que ver la una con la otra. Los títulos que todavía permanecen en la Iglesia son títulos de este mundo: Santidad, Eminencia, Príncipe, Monseñor, Reverendo, Padre... Pertenecen a reinos mundanos, muy lejos del Reino de Dios-Amor. Y no es que el Reino de Dios no sea humano, no, pero es algo en construcción, algo que esta "por venir", "haciéndose". Ese "por venir" lo tenemos que ir construyendo día a día. Es lo que llamamos progreso, avance, en todos los campos. Construir un mundo mejor. Muy pronto la Iglesia tomó costumbres y privilegios propios de religiones e iglesias paganas. Es decir que de evangélica conserva muy poco esta estructura. Ya en el siglo XII, la ilustre y erudita Abadesa, Hildegarda de Bingen, decía: "El fracaso de la Iglesia es un fracaso de varones". Hoy en el siglo XXI, podríamos decir que el fracaso de la Iglesia es un fracaso de Sacerdotes pues sobre ellos recae todo el peso de gobierno. Aún así cada cristiano tiene su parte de responsabilidad en la proclamación del Amor de Dios.
Caminemos mirando a Cristo, a María de Nazaret y el grupo de hombres y mujeres, sus herman@s, sus hij@s si queremos avanzar en nuestro camino cristiano. Si queremos que el "Reino de Dios" se haga presente. De no ser así peligra la Iglesia. Si se aparta de su fundamento, del modelo de Jesús y María con toda su sencillez y cercanía, puede desaparecer o ser algo totalmente diferente que las personas no reconocerán.

domingo, 20 de enero de 2008

EL TEMPLO (un lugar acogedor)




"Está escrito: Mi casa será casa de Oración, pero vosotros la convertís en una cueva de bandidos"
(Mt. 21, 13)

Un ligero vistazo a nuestras iglesias

En una entrevista para TVE a un afamado arquitecto que había construido varias iglesias, se declaró como no creyente. Para él la fe y la creencia en Dios, en el Amor, eran tonterías. En ese momento entendí el porqué de tantos templos cristianos que en la actualidad eran concebidos como naves industriales, como garajes inhóspitos y sin vida. Faltaba el corazón amoroso para construir un recinto que sería "Casa de Oración", lugar que nos prepara para encontrarnos con la belleza del Dios-Amor.
El Papa Juan XXIII comparaba la Parroquia con la fuente del pueblo donde ir a beber agua para saciar la sed y reponer fuerzas. Hermoso ejemplo el de Juan XXIII con ecos de aquel pozo de Sicar donde el Maestro de Nazaret y una influyente mujer de Samaria conversan animadamente sobre el auténtico templo.
La Parroquia y el Templo aunque diferentes, para un cristiano ambos elementos se dan unidos. Ir a la Parroquia es ir al Templo y el Templo es el edificio sagrado donde se acoge y asienta la Parroquia. En este texto nos centraremos en el templo como recinto sagrado pero no por ello dejará de influenciar en la Parroquia.
La tarea de acarrear agua fue propia de la mujer durante milenios. Primero el pozo y posteriormente la fuente, estaba concurrida por bellas jóvenes y hermosas mujeres. Por otras, algo mayores, pero sabias en experiencia. Los varones, sin llegar a acercarse a la fuente, sólo lo hacían los más atrevidos y su paso era fugaz, merodeaban para ver aquellos ramilletes de mujeres llenas de risas y voces cantarinas que gustaban de comentar amores secretos y novedades de forasteros.
Fuente, mujeres, agua... traen a mi mente algo de nuestros templos parroquiales, en la actualidad bastante mermados.
Siguen siendo las mujeres quienes acuden en mayoría a la "Casa de Oración", la iglesia, el templo. Hoy son de avanzada edad y, en minoría, algunas "maduras". Las jóvenes ¿Dónde están? Sus risas, sus figuras cimbreantes, su belleza... ¿Dónde sus secretos amorosos? Del templo como antaño en la fuente, han desaparecido. Los varones acudían a verlas y merodeaban por los alrededores, esperaban a la puerta del templo para verlas salir de Misa, para oír el firme taconeo por la cuesta de la iglesia, para ver el movimiento de sus caderas y admirar sus piernas al cruzar la plaza en dirección al templo. Alguno más osado entraba con ellas.
Los varones hace tiempo que se marcharon y si alguno vemos es porque suele tener un "carguillo" a las órdenes del sacerdote. Cuando el "carguillo" se esfuma ellos desaparecen por arte de magia. Ni siquiera necesitan acudir al templo para ver a la mujer porque ella tampoco está.
Poco a poco las mujeres han ido desapareciendo del templo. No digamos las intelectuales o con estudios universitarios, ni rastro de ellas. Curiosamente, al desaparecer ellas, el templo termina por tener un aspecto de: abandono, frialdad, garaje, nave industrial, oscuridad, desastre en ornamentación y decoración, poco acogedor, incómodo... Es como si al irse la mujer se fuera la luz, las flores, el calor y la alegría de "Casa" "Hogar". En una palabra, la belleza. Hay templos donde entro y al observar el primor de la Mesa Fraterna, el gusto en combinar los colores, la iluminación, noto que detrás de ello hay mujeres. Por el contrario cuando ésto desaparece es síntoma de que también las mujeres se fueron. Son detalles pequeños a los que estábamos acostumbrados y casi no reparábamos en ellos, sólo los echamos en falta cuando no los encontramos. La modas en ornamentación, en iluminación... van cambiando y el gusto se va transformando pero no desaparece. Cuando brilla por su ausencia, nos preguntamos qué pasa. Hace algunos años alfombras y tapices, el calor de las velas y el incienso ardiendo, abrigaban del frío. Hoy es necesario una buena climatización en invierno y verano.
Habría muchas cosas que cambiar en las Parroquias para que los jóvenes, hombres y mujeres se implicaran, para que las mujeres dejaran de marcharse. Desde los orígenes del cristianismo ellas fueron piedra angular en la expansión del mensaje de aquel Maestro de Galilea, de aquella mujer, María de Nazaret. Se sintieron Apóstoles. El Maestro así las había constituido con el mandato de "ve y dile a mis hermanos". Desde el principio estuvieron con Él. Fueron testigos de todo lo acontecido. Las "Iglesias Domésticas" crearon redes estratégicas de mujeres para extender la Buena Nueva y continuar el Reino de los Cielos. Si queremos "Volver a Galilea" necesitamos la fuerza y compañía de las mujeres, su empuje amoroso.
Quizás debamos empezar por algo sencillo, agradable y cercano: acondicionar el templo para que vuelva a ser "Casa de Oración", lugar donde al entrar transmita paz, calor, armonía, elegancia. Es decir belleza porque la belleza nos acerca a Dios-Amor.
Demos responsabilidades a quien proceda para acondicionar el Templo de manera adecuada y pueda permanecer abierto. Lo demás irá viniendo lentamente si avanzamos con el corazón puesto en aquello que hacemos y el cerebro en su sitio. El Espíritu de Dios, Santo, nos irá alumbrando para que la Creatividad surja. Cuando surja acojámosla como regalo de la Madre Dadora de Vida.

viernes, 21 de diciembre de 2007

¡Feliz Navidad!





"Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres, que él quiere tanto"

( Lucas 2, 14)



"Sólo una señal"

"Y os doy una señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre"

(Lucas 2, 12)

Dios-Amor nos lanza un mensage Universal de PAZ y la señal para reconocer la divinidad, algo cercano a todos y de una belleza asombrosa, UN NIÑO. El ser humano desvalido y nacido a la intemperie, necesitado de cariño y cuidados tiernos y amorosos. Protegido y acunado por el amor de unos padres. María y José representantes de la paternidad y maternidad, cual Padre y Madre Universal. Representantes de los adultos, maduros y responsables con los más pequeños.